sábado, 14 de marzo de 2015

LA INMACULADA DE ALONSO CANO
La inmaculada de Alonso Cano (1655-1656) es una pequeña escultura del barroco exenta de bulto redondo.

Alonso Cano es uno de los máximos representantes de la escultura andaluza, el cual se formó en Sevilla. Además es una persona que durante su vida trabajó la escultura, la pintura y la arquitectura y uno de sus principales maestros fue Francisco Pacheco, del cual copió toda iconografía religiosa.

Es un escultor con una vocación clasicista muy marcada, persigue la belleza ideal al igual que obras del arte italiano. Sus figuras son tranquilas y reposadas con rostros y actitudes con cierta melancolía, que destacan por la finura y delicadeza que transmiten. Además se interesa por las características de la escultura del manierismo, sobre todo en las figuras que se ensanchan en el centro y se estrechan en la cabeza y la cabecera, como muestra en esta escultura. Cano prefiere figuras infantiles huyendo del dramatismo.

Esta inmaculada se conserva en la Catedral de Granada y mide tan solo 50cm. En un principio estaba pensada para colocarse en el facistol(un gran atril para sostener los libros de cantos)del coro de la Catedral, pero como era tan pequeña y la gente no podía contemplarla tuvieron que trasladarla a la sacristía, que es donde se encuentra actualmente.

La inmaculada se caracteriza por ser una figura muy juvenil, representando a la Virgen María, aparentemente de unos 12 años, queriendo representar la idea de inocencia, con un rostro distanciado y melancólico. Esta aparece concentrada en sus sentimientos más íntimos sobre el privilegio y el dolor de ser la Inmaculada como madre de Dios

Esta es la Inmaculada más juvenil, ya que otras como la de Gregorio Fernández parecía tener más de 20 años y la de Juan Martínez Montañés aparentaba unos 17 o 18 años.

La estructura de esta escultura, sigue las características del manierismo, como ya hemos dicho antes, usa la silueta en disminución, ensanchándose en el centro y adelgazando la base.

La base es pequeña; no se trata de la típica peana de una escultura, sino que tiene forma de nube. Esta es pequeña en relación con el cuerpo de la Inmaculada que ha de sustentar. Estas  nubes se adornan con unas caras de tres querubines que se entremezclan entre ellas, como si formaran parte de las propias nubes, lo que espiritualiza la obra. Y a partir de aquí surge la figura, aumentando progresivamente esa espiritualidad.

Sobre las nubes y los querubines se sitúa un movimiento ascendente de figura humana espiritualizada. El manto tienes grandes pliegues, Alonso Cano aligera la base, en torno a los pies. Observamos la diagonal que el manto azul inicia en la base, y que lleva la mirada del espectador hasta el rostro y manos; son estas las dos pinceladas más claras del conjunto y donde Cano concentra su maestría espiritual. Era habitual que un hombro quedara libre del manto.

Hay que destacar la cabeza dirigida suave y levemente hacia la izquierda, mientras las manos, desviadas hacia la derecha, se juntan rozándose en la punta de los dedos. La mirada, perdida en lo profundo, no se dirige al espectador sino a su interior.

También podemos observar un estrechamiento en los extremos superior e inferior; que nos da un efecto donde parece que la Virgen está suspendida en el vacío.

Con respecto a sus ropajes, los pliegues son cortantes lo que crea claro-oscuros. Esta obra está influenciada por el renacimiento ya que esta esculpida en madera policromada, destacando colores como el azul del manto y el verde de la túnica. La policromía de la obra la realizó el propio Alonso Cano ya que como hemos dicho antes también era pintor, aunque aquí no usó el estofado, tan presente en los escultores andaluces de la época.

Otros elementos, como la pierna que se adelanta, la mirada lateral de la Virgen, el ritmo helicoidal, etc., contribuyen a dar la belleza clásica y a romper la frontalidad de esta obra.
Por último, la inmaculada será un ejemplo para otras  esculturas como la de Antonio Cano.











Cristo Yacente

Cristo Yacente

El Cristo Yacente es una obra de Gregorio Fernández, el máximo exponente de la imaginería castellana barroca del XVII. La escultura española trata principalmente temas religiosos. Imágenes religiosas. Por eso, a los escultores se les llama imagineros. Los mecenas y clientes son cofradías, parroquias, gremios. El material empleado, dada la crisis, es madera policromada mediante la técnica de estofado y de carnaciones. Con estas técnicas se busca representar con todo realismo la piel, las telas...Tambien se emplean cabello natural, lágrimas de cristal, telas en las imágenes de vestir, ojos de cristal... Otra característica importante es la expresividad, la exaltación religiosa, el dramatismo.

 Heredero de la expresividad de Alonso Berruguete y Juan de Juni, supo reunir a estas influencias el clasicismo de Pompeyo Leoni y Juan de Arfe, de manera que su arte se liberó progresivamente del Manierismo imperante en su época hasta convertirse en uno de los paradigmas del Barroco español. Perteneció a la escuela de Valladolid, caracterizada por el realismo violento de la escultura religiosa, en el que se exalta el dolor y el patetismo.

El objetivo de estas figuras es mover a piedad, conmover al creyente que contempla la obra. España está en el siglo XVII en su Siglo de Oro cultural, pero esto coincide con la pérdida de la hegemonía de España en Europa y con una grave crisis económica y social. La Iglesia es ahora la principal cliente de obras de arte, muchas veces a través de las Cofradías. En esculturas de este tipo se plasma el ideal de la Contrarreforma. Gregorio Fernández, de origen gallego, se instaló a comienzos del XVII en Valladolid. Favorecido por la Iglesia, cofradías pasionarias, nobleza y Monarquía, el taller de Fernández alcanzó, incluso en vida del escultor, una fama considerable.

El tema del Santo Entierro había aparecido en el gótico, pero prontó surgió, a partir de ahí, el tema del "cuerpo muerto" exento para impresionar con más fuerza al espectador (Cristo muerto de Mantegna). Gregorio Fernández retoma el tema y crea un tipo iconográfico de éxito en el mundo cristiano. También creó otros prototipos de "paso procesional" de Semana Santa, como La Piedad o el mismo Cristo yacente. Es posible que esta obra, de la que no se sabe el lugar de colocación, no se usara como paso procesional. Podría haber estado debajo del altar, con lo que la impresión de cadáver adquiriría una mayor efecto.



El Cristo Yacente es una escultura exenta de bulto redondo, yacente, es una talla de madera policromada que representa a Cristo muerto. El Cristo Yacente representa a Cristo muerto sobre un sudario y refleja de forma muy naturalista el cuerpo de Cristo agotado por el dolor y el sufrimiento y un rostro demacrado.

 La policromía es sobria. Añade postizos, como por ejemplo, dientes de marfil, heridas de corcho, ojos de cristal, uñas de asta. El tratamiento del desnudo nos remite a Velásquez, con un estudio anatómico perfecto y de gran interés, por su efecto de belleza plástica. El autor realiza una serie de detalles para provocar efectos naturalistas, como el ligero levantamiento del esternón o el jugar con direcciones opuestas en hombros y caderas. El sentimiento clásico del desnudo desaparece bajo el horror de la reciente agonía, visible en las llagas, pero sobre todo en la cabeza.

El interés lo centra en el rostro, alargando los rasgos, mostrando regueros de sangre, los ojos entreabiertos, recurriendo para acentuar el naturalismo a elementos postizos, como los dientes de pasta, por ejemplo que asomas por sus labios resecos. Como su intención principal es crear en el espectador el sentimiento de realidad, las encarnaciones, heridas, moratones, etc., son de gran realismo, pero sin pretender caer en la exageración, solo con la pretensión de comunicar un sentimiento.
Los marcados plegados del paño que le cubre a medias por la zona genital y sirve de sábana, favorecen los contrastes lumínicos, dándole además un aspecto de metal muy característico de su escuela. La originalidad de la obra reside en que este Cristo no aparece relacionado ni con la Cruz, ni con sus verdugos, ni con María o el resto de personajes que tradicionalmente están presentes en las obras del martirio y la sepultura.


Existen varios modelos similares en los monasterios de la Encarnación, San Felipe Neri y en San Plácido, en Madrid. Actualmente la obra de Gregorio Fernández se encuentra en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.




Adrián Sanz Correa






viernes, 13 de marzo de 2015

BALDAQUINO DE GIAN LORENZO BERNINI.

El baldaquino es una obra majestuosa, perfectamente integrada en el interior de la basílica de San Pedro del Vaticano, a pesar de sus enormes dimensiones.
Un baldaquino es un dosel sobre pies derechos que cubre una tumba o altar. El tipo más común descansa sobre cuatro columnas.
Esta obra fue realizada por Gian Lorenzo Bernini, que fue arquitecto, escultor y pintor italiano que nació en Nápoles y murió en Roma. Se formó en el taller de su padre Pietro, escultor manierista que profundizó su conocimiento con el estudio de las obras más importantes del Cinquecento italiano. Bernini fue nombrado arquitecto de Basílica de San Pedro por el papa Urbano VIII y desde entonces hasta su muerte trabajó para los pontífices. Su mayor aportación a la basílica de San Pedro fue la columnata que rodea la plaza, situada justo antes del templo.
Este autor, en considerado un gran genio del Barroco italiano y el mayor representante del catolicismo triunfante del periodo que siguió a la contrarreforma católica. Sus cualidades personales hicieron de él un gran artista y líder, que sirvió a ocho papas, varios monarcas y a innumerables cardenales y príncipes aumentando así su éxito. Las creaciones de Bernini representan la culminación de las aspiraciones religiosas, políticas y humanas de su época que llevó a cabo mediante una maravillosa técnica e increíble imaginación.
Durante su carrera artística, cabe destacar el continuo enfrentamiento que tuvo con Borromini, arquitecto italiano que desarrolló obras como el convento y el claustro de San Carlos y es considerado el más original arquitecto del barroco italiano. Sin duda, el duelo entre ambos artistas desembocó en la mejor versión del Barroco italiano.
El Baldaquino es el primer encargo oficial que recibe Bernini del papado, fue encargado en 1624 por el papa Urbano VIII.
Esta obra barroca se encuentra a medio camino entre la arquitectura y la escultura, en ella podemos observar ya una evidente ruptura con el manierismo tardío (Estilo artístico que surgió en Italia a comienzos del siglo XVI y que se caracteriza por la abundancia de las formas difíciles y poco naturales) y una concepción distinta de la escultura. Muestra un intenso dramatismo y grandiosidad así como la búsqueda de efectos escenográficos que se encuentran presentes en ella.
El material empleado para su construcción es el bronce dorado y negro, extraído del Panteón de Agripa. Mediante el uso de ambos colores logra alcanzar un juego de sombras que impactan al espectador. También empleó el mármol que fue utilizado para la base. Mide 28,5 metros de altura y tiene una doble finalidad: por una parte su intención es resaltar el altar mayor de la Basílica así como el lugar donde se encuentra enterrado el primer papa, representando así su exaltación. Además de aportar un gran sensación de profundidad.



El baldaquino está formado por cuatro gigantescas columnas salomónicas y helicoidales con forma de hélice de 20 metros de altura que dan sensación de movimiento y se elevan sobre unos pedestales de mármol mostrando una serie de cortinajes y telas aportando un efecto de espectáculo y teatro propio del arte Barroco.
Su capitel es de orden corintio, y dichas columnas están repletas de una gran simbología:
-       En los frentes aparecen los escudos papales del promotor, junto a unas abejas que son símbolo de la familia Barberini y unos racimos que simbolizan la eucaristía.
-       Además aparecen decoradas con acanaladuras y ramitas de laurel en su fuste que hacen alusión a las que habían existido en el Templo de Salomón en Jerusalén.
-        En la parte superior del entablamento se muestran unos ángeles de talla doble a la humana y un grupo escultórico de dos querubines (espíritus celestes criados por Dios para su ministerio) que portan la tiara papal y las llaves de San Pedro.
-       El entablamento del nivel inferior, también está decorado con el sol radiante de los Barberini con el Espíritu Santo en forma de paloma en centro.
Finalmente cabe destacar la maestría de Bernini en su trabajo sobre bronce ya que logró diseñar una estructura dinámica que es, a un mismo tiempo, arquitectura, escultura y decoración, representando elementos de

gran delicadeza sobre un material duro y que hay calentar previamente para poder trabajar sobre él.


Palacio de Versalles

Palacio de Versalles

El Palacio de Versalles es el mejor ejemplo de arquitectura palaciega en Europa, tanto por sus dimensiones como por la magnificencia de su estructura. Escenifica de manera excepcional el poder del rey absoluto. Pertenece al estilo Barroco (siglo XVII). Se encuentra en el municipio de Versalles (pueblecito a las afueras de París), norte de Francia, y fue construido a petición del rey Luis XIV durante la segunda mitad del siglo XVII.

Nos encontramos en el Antiguo Régimen, término que engloba un periodo de tiempo que comprende los siglos XV al XVIII. Los rasgos fundamentales de este periodo son la monarquía absoluta, la sociedad estamental y las estructuras feudales. El mayor ejemplo de monarca absolutista es Luis XIV, también conocido como Rey Sol. El poder de los monarcas proviene de Dios, de ahí la famosa cita “rey por la gracia de Dios”. Todos los poderes recaían en la figura del rey.

La obra simboliza el absolutismo real, es decir, la grandiosidad y el poder del monarca, ya que es la figura central y todo gira a su alrededor. El edificio será residencia de la familia real a lo largo del siglo XVIII. Al igual que otras muchas obras del Barroco, el Palacio de Versalles tiene fines propagandísticos, cualquier persona que lo observe debe quedar impactada ante la grandeza del monarca. El palacio pertenece al estilo Barroco, fácilmente reconocible por la desproporción del edificio, jardines, fuentes, esculturas… y, como se dijo anteriormente, la finalidad propagandística. En el siglo XVII Francia se establece como primera potencia europea, el palacio simboliza la hegemonía francesa.

Las tres claves de la arquitectura barroca en Francia son la sobriedad, la armonía y la claridad, todas ellas pueden apreciarse en los exteriores del palacio. Todo el urbanismo de la época pretende resaltar la figura del rey, ya sea con esculturas del rey, edificios conmemorativos, etc. El urbanismo francés de la época busca el uniformismo de sus plazas y de sus grandes avenidas.

En sus inicios no fue más que un modesto palacio mandado edificar por Luis XIII para la práctica de la caza. Durante su mandato, el palacio sufrió una serie de remodelaciones (aunque ninguna fue importante). Fue Luis XIV quien decidió ampliarlo para instalarse allí, para los servicios administrativos de Francia y para las actividades de ocio. El edificio podía albergar a 20.000 personas. Fue residencia de la familia real desde la segunda mitad del siglo XVII hasta finales del siglo XVIII, donde se inicia la Revolución, tras esta el palacio recibirá otros usos como el de Museo de la Historia de Francia. Los principales arquitectos fueron: Le Vau, autor de los grandes aposentos del rey, Mansart, autor de la galería de espejos (era el favorito del rey)  y Le Brun, encargado de la decoración interior.

Observamos una gran fachada, siendo en su conjunto bastante clasicista. En ella podemos apreciar una gran simetría. Destacan los numerosos ventanales que rodean el edificio. Todo el recinto muestra una gran conjunción entre arquitectura y naturaleza.

El palacio esta compuesto por tres palacios, el jardín y un parque de 800 hectáreas. El palacio cuenta con dos fachadas, la principal esta orientada hacia el centro de la ciudad, y otra trasera que se a abre a los inmensos jardines. La fachada presenta tres cuerpos: el cuerpo inferior, repleto de sillares almohadillados y ventanales simétricamente perfectos, el cuerpo central, que posee pilares que sostienen arcos de medio punto (a través de estos la luz penetra hacia el interior del edificio), que a su vez están decorados por pilastras jónicas que sostienen un entablamento, el cuerpo superior cuenta con una serie de ventanales rectangulares y esta rematado por una balaustrada, en la que observamos elementos decorativos como esculturas, jarrones, trofeos, etc. Para romper con la monotonía y otorgarle cierto movimiento observamos una disposición de terrazas, sobre todo en el cuerpo central. Los materiales empleados en su construcción fueron, mármol, piedra, oro, bronce, diamantes y las mejores maderas de la región.

El interior, diseñado en mayor medida por Le Brun, se encuentra lujosamente decorado, al mas puro estilo Barroco. Está repleto de estancias dispuestas en fila, todas ellas excesivamente decoradas con estampados de color oro, rojo y azul principalmente, las salas están repletas de sillones, grandes camas, muebles, alfombras, etc. La luz juega un papel fundamental en el interior, ya que los múltiples ventanales hacen que penetre, una vez dentro produce un juego de luces y sombras que combina a la perfección con el cromatismo de las estancias.

El Palacio de Versalles pertenece al estilo Barroco por la cronología, la finalidad propagandística y, por encima de todo, la desproporción. Prueba de ello son las cifras: el palacio cuenta con 700 estancias, 2513 ventanas, 352 chimeneas, 67 escaleras, 483 espejos. Sus dimensiones son de 67.121 m² de los cuales 50.000 son accesibles al público.

Los jardines tienen gran importancia en el conjunto. Luis XIV encargo a André de la Notre la creación y el acondicionamiento de los jardines. Para el monarca, eran tan importantes como el propio edificio y además exigía conocer cualquier detalle. Los jardines abarcan una superficie inmensa, con numerosos estanques, fuentes, esculturas. La creación de los jardines exigió un trabajo inmenso ya que en sus inicios, el terreno que ocupan no era mas que una zona pantanosa de bosques, por lo que hubo que traer tierra, plantas aloctonas, etc. Lo que más nos llama la atención es el gran canal.

El palacio se inspira en otros anteriores como el Palacio del Escorial, el Palacio del Louvre y el Palacio de las Tullerias, todos ellos de grandes dimensiones.
Versalles supuso un modelo arquitectónico que servirá de ejemplo a otros palacios europeos. El ejemplo más claro es el del Palacio Real de Madrid.

                                                                                                 Javier Morata 2ºA












miércoles, 11 de marzo de 2015

PLAZA DE SAN PEDRO DEL VATICANO

PLAZA SAN PEDRO DEL VATICANO  
La plaza de San Pedro del Vaticano es la construcción barroca más importante y emblemática ya que, se aleja de la simplicidad del renacimiento. Los 320 metros de longitud y los 220 metros de anchura convierten a la obra y le dan un contenido claramente barroco.

Esta obra pertenece a la segunda mitad del siglo XVII. Bernini fue el arquitecto de esta obra, pero en su vida también trabajó como escultor y pintor, durante el mayor esplendor de la ciudad de Roma. Fue considerado el gran genio del Barroco Italiano y además el heredero de la fuerza escultórica de Miguel Ángel y principal modelo del Barroco arquitectónico en Europa.

En 1629 fue nombrado arquitecto de los pontífices hasta su muerte. Esta plaza la realizó concretamente entre 1656 y 1667.

Su mejor aportación para la basílica de San Pedro fue la columnata que rodea la plaza esta representó una gran novedad no solo por sus dimensiones, sino también por su disposición elíptica.
Dicha plaza está unida a la ciudad mediante dos calles principales que ordenan la ciudad de Roma. Esta preocupación por el urbanismo y el orden de las ciudades se dio en todos los pontífices desde el siglo XV.

El proyecto inicial de esta plaza iba a ser una planta trapezoidal rodeada de una fachada de dos plantas, esta iba a ser cerrada por un tercer brazo. Finalmente, no se cerró ya que, este último brazo imposibilitaría la vista de la grandiosa cúpula de Miguel Ángel, la parte más importante de esta obra arquitectónica.

El proyecto finalmente elegido fue en primer lugar un espacio abierto con forma trapezoidal, partiendo de la basílica, el cual tiene un lado más largo que otro.

Tras esta forma, podemos ver un espacio abierto con forma elíptica, ya que, está compuesto por dos arcos circulares cuyos arcos están separados por un espacio de 50 metros. Este espacio está rodeado por dos pórticos formado cuatro filas de columnas que crean efectos visuales de profundidad, complejidad y sensación de claroscuro, y permiten a la plaza albergar a miles de fieles. Hay 284, de orden dórico, toscano y de grandes dimensiones, lo que le da un aspecto sobrio y monumental. Estas columnas miden 15 metros de altura.

Cada pórtico está cubierto por una simple techumbre a dos aguas de ángulo bastante plano; decorada con una balaustrada que posee 140 esculturas de santos y padres de la iglesia.

En el centro de esta parte elíptica se levanta el antiguo obelisco egipcio del Circo de Nerón. Este está realizado en granito, mide 25’31 metros de altura y pesa 320 toneladas. Se sitúa sobre una base de 8’25 metros.Está realizado en un solo bloque y es el único de Roma que carece de inscripciones jeroglíficas, aunque tiene en la base unas inscripciones romanas. En lo alto de este obelisco se encuentra una cruz que simboliza la cristiandad.

En esta parte también podemos encontrar dos fuentes iguales, una a cada lado del obelisco.

Esta plaza se construyó tomando como referencia a los antiguos propileos de la Acrópolis de Atenas y a los viejos atrios paleocristianos. A su vez esta plaza ha servido de influencia para la mayoría de las plazas cristianas como La Plaza de la Concordia en París.

Esta gran obra esconde detrás un importante simbolismo, algunas personas creen que los dos brazos de la plaza representan los brazos de Dios que acogen a todos los fieles cristianos. Otros creen que la plaza tiene forma de llave, el símbolo del apóstol San Pedro.

En conclusión, la obra en conjunto crea una estética teatral, cuyo fin principal es impresionar a los fieles con sus desproporcionales e inmensas medidas que la luz exagera todavía más, y persuadirles del poder de la iglesia. También crea diferentes efectos visuales, dando sensación de dinamismo o movimiento.




martes, 10 de marzo de 2015

San Carlos de las Cuatro Fuentes

SAN CARLOS DE LAS CUATRO FUENTES.

San Carlo alle Quattro Fontane, conocida como San Carlos de las cuatro fuentes, es una iglesia construida entre 1638 y 1641 en la ciudad de Roma, fue diseñada por Francesco Borromini artista del Barroco italiano. Esta fue su primera obra en solitario y la última que realizo el artista.
Francesco Borromini fue un arquitecto suizo-italiano que nació el 25 de septiembre de 1599 en Niza y murió en Roma el 3 de agosto de 1667. Es considerado el máximo exponente del barroco italiano. Borromini no solo se dedicó al arte, sino que también escribió sobre él, mostro una gran pasión por la investigación, esto le llevo a realizar numeroso tratados en los que escribía sobre sus obras, aunque por motivos que se desconocen buena parte de estos escritos fueron destruidos por el mismo antes de su muerte.  Fue considerado un hombre honesto y poco interesado en las riquezas materiales. Daba gran importancia a la originalidad y libertad en sus diseños negándose a adquirir características u elementos de otras obras en las suyas, tenía un carácter difícil y solitario, sus pocas amistades siempre estuvieron relacionadas con grandes personalidades como el cardenal Spada o el pintor Nicolas Poussin. Deicidió quitarse la vida arrojándose sobre una espada propia.
Esta obra arquitectónica fue encargada por la orden de los trinitarios descalzos en el s XVII, dedicados a la liberación de esclavos cristianos, es una obra barroca que presenta las características principales de este periodo artístico, aunque en su construcción hubo dificultades como el reducido espacio del terreno y la irregularidad de este. Los materiales utilizados en su construcción fueron materiales sencillos como el ladrillo, la piedra, el yeso y el estuco. Borromini en esta obra rompe con las reglas preestablecidas aportándole a la fachada un sentido tridimensional y curvilíneo gracias a la alternancia de formas cóncavas y convexas que dan sensación de movimiento, expresividad y teatralidad, también utiliza otros elementos como el arco conopial que se encuentra en la parte central de la fachada
La obra se encuentra dividida en dos pisos separados por un friso en el que aparece una inscripción en latín, cada uno de los pisos está delimitado verticalmente por cuatro columnas de orden compuesto gigante, el cual atraviesa varios pisos y presenta un fuste liso con un capitel de orden corintio con sus características hojas de acanto, estas columnas aportan verticalidad y sensación de movimiento a la fachada. En el piso inferior se diferencias tres calles, de las cuales la central tiene una disposición convexa y en la que destaca su puerta adintelada que da acceso al templo,  los laterales de este piso presentan una forma cóncava, hacia dentro y en los que se puede apreciar un óculo y una hornacina con una escultura a cada lado. En cuanto a la parte superior presenta un esquema contrario a la parte inferior. La fachada se remata con un gran saledizo que tiene una posición cóncava y en su parte central tiene un gran ovalo vacío.

En cuanto al interior encontramos una cúpula ovalada, sujetada por amplias pechinas.  La cúpula cuenta con una linterna la cual presenta una decoración muy original a base de casetones de diferentes formas.

El entierro del Conde Orgaz

El entierro del Conde de Orgaz, se realizó entre los años 1586 y 1588 perteneciente al Cinquecento Italiano tras un encargo que el Párroco de Santo Tomé le hizo al Greco dentro del renacimiento español, momento en el que este gran pintor se instaló en España.
El renacimiento en España fue un movimiento poco desarrollado tanto artística como culturalmente, pero sí que se realizaron algunas obras de gran importancia como esta, que realizo el Greco tras instalarse en Toledo y ser uno de los mejores artistas de nuestro país, el renacimiento en España está muy ligado a la figura de los reyes católicos que son los primeros monarcas en salir de los planteamientos de la sociedad medieval.
Doménikos Theotokópoulos, conocido como el Greco fue un pintor del final del renacimiento que desarrolló un estilo muy personal en su etapa de madurez en la que fue realizada esta obra. Nacido en Creta, donde vivió hasta los 26 años posteriormente se trasladó a Italia donde residió durante 10 años y asumió el pleno estilo renacentista, en primer lugar el Greco se formó en Venecia donde asumió el estilo de autores como Tiziano y Tintoretto y posteriormente a Roma donde quedo fuertemente influenciado por el manierismo. El 1577 se estableció en España concretamente en Toledo donde vivió y trabajo el resto de su vida y donde realizo la mayor parte de su trayectoria artística.
En sus primeras obras españolas se aprecia la influencia de sus maestros italianos. Sin embargo, pronto evolucionó hacia un estilo personal caracterizado por sus figuras manieristas alargadas con iluminación propia, delgadas, muy expresivas, en ambientes indefinidos y una gama de colores buscando los contrastes. Algunas de sus creaciones anteriores a su llegada a España, permiten afirmar que El Greco creó su peculiar estilo después de su establecimiento en Toledo, aunque pintó sobre todo obras religiosas, se le deben también importantes retratos y algunos cuadros de temática diversa.
El origen de este cuadro está situado en el encargo que Andrés Núñez de Madrid (Párroco de Santo Tomé) realiza al Greco en 1586, en el cual este lienzo iba a estar situado en la capilla lateral de la iglesia parroquial de Santo Tome en Toledo. El cuadro representa el milagro que ocurrió en 1323 en esta iglesia cuando se iba a enterrar a Gonzalo Ruiz de Toledo (Conde Orgaz). En ese momento bajan del cielo San Agustín y San Esteban y lo entierran ellos mismos. Por lo tanto esta obra representa la escena de informar a sus espectadores de este hecho y a la vez recuerda que ciertas virtudes como la caridad, el rezo a los santos son razones para alcanzar la vida eterna.
La obra está realizada en óleo sobre tela y tiene unas dimensiones de 4,80 x 3,60 metros, esta dividida en dos granes zonas. Por un lado, en la parte superior se observa la zona celestial donde aparecen Cristo, La Virgen, Santos ángeles y otros personajes ya fallecidos y en la parte inferior se representa la parte terrenal, concretamente el entierro del conde rodeado de personajes tanto civiles como eclesiásticos.
En cuanto a los personajes, en la zona inferior se puede apreciar una composición circular, en la que le milagro está siendo contemplado por nobles toledanos, y el difunto, el conde Orgaz se encuentra en el centro de esta zona en el momento en el que es recogido por San Agustín y San Esteban para llevarlo a su tumba, este milagro es el reconocimiento de toda una vida en la que el Conde hizo numerosas obras de beneficencia. En esta escena, San Agustín vestido de Obispo le agarra por los hombros y San Esteban le sujeta por los pies. Junto a ellos encontramos a un niño vestido de negro que porta una antorcha y lleva un pañuelo en el que aparece la fecha de 1578, por ello se supone que se trataba del hijo del Greco nacido en ese año. A la derecha se sitúa el párroco de Santo Tome, vestido con una saya blanca al que le acompañan dos sacerdotes. Entre estas figuras se encuentran los nobles toledanos que asisten al milagro vestidos con trajes negros
En cuanto a la zona superior o celestial, hacia donde se dirige el alma del Conde podemos observar a cristo que aparece representado con un hábito banco símbolo de pureza, a su derecha aparece la virgen vestida con colores tradicionales como son el rojo y azul, el rojo representa la pasión de cristo y el azul la esperanza del cielo. Frente a la virgen se identifica una figura semidesnuda que se identifica con San Juan Bautista
En la zona izquierda del cuadro encontramos a San Pedro, portando las llaves de la iglesia junto a ángeles y otros santos, y en la derecha se sitúan San Pablo y Santo Tomas, en esta parte de la obra también podemos observar una composición romboidal formada por la virgen, cristo el ángel y san juan. Una característica también desatacada es la técnica del Horror Vacui ya que aparecen muchos otros personajes que llenan por completo el espacio de la escena.
Con respecto a la luz y los colores, se puede observar una luz irreal que no procede de ningún punto concreto, tanto en la parte superior e inferior. El conde y los santos aparecen con una mayor luminosidad que los otros personajes del cuadro, este recurso fue utilizado por el Greco para atraer la mirada del espectador hacia unas escenas determinadas. En cuanto a los colores se encuentran muy diferenciados en las dos partes en las que se divide el cuadro.  En la parte inferior destacan los colores primarios como el blanco y negro y cálidos como en los hábitos de San Agustín y San Esteban en ellos la pincelada es más suelta. En la parte superior hay un gran contraste entre los colores, aparecen colores primarios como el el blanco, el azul o el rojo y secundarios como el gris, y también colores fríos como el azul, blanco y gris y cálidos como el rojo, amarillo los cuales tienen una pincelada más densa. En el cuadro también aparece la técnica del sfumatto que consiste en la difuminacion  de las capas pictóricas para dar sensación de profundidad.

Por ultimo hay que hacer referencia a los recursos manieristas que aparecen en este cuadro, esta corriente no representa la realidad de manera natural sino extraña, deformada, el Greco es considerado uno de los mayores exponentes del manierismo. Una de estas características es el uso de figuras serpentinatas, se tratan de figuras complejas, con extraños escorzos, esta idea fue desarrollada por Miguel Ángel y se puede encontrar en la figura del ángel que conduce el alma del Conde al cielo. Otra influencia de esta corriente en el cuadro es el estudio anatómico de los cuerpos heredada de Miguel Ángel que veía en ello una forma de representar la belleza, característica que se observa en los cuerpos desnudos que aparecen en la parte celestial de la obra. Otra característica comentada anteriormente es el horror vacui. El movimiento que nace de la importancia que Miguel Ángel la da a este en sus obras, el cual es signo de belleza y que el Greco utilizara en muchas de sus obras.  Así pues el Greco fue un pintor manierista influenciado tanto por Miguel Ángel como por la escuela veneciana asimilando todas estas tendencias pero llegando a un estilo propio.
Como conclusión debemos hablar de la única restauración que se ha llevado a cabo del cuadro que fue realizada por el pintor D Matías Moreno y su profesor Madrazo a finales del siglo XIX y que fue necesaria debido al poco cuidado que el cuadro había tenido. Actualmente la obra se encuentra en su lugar de origen, en la parroquia de Santo Tome de Toledo en la que el espectador al entrar en capilla encuentra el cuadro y el sepulcro del señor Orgaz recuperado recientemente.

También con motivo del IV centenario del Greco se realizaron numerosos actos y exposiciones en Toledo, que tuvo un cierre inmejorable con la adquisición por parte de la fundación del Greco 1014 del volumen II  del libro de la vida de los artistas de Giorgio Vasari, obra con múltiples anotaciones manuscritas del propio Greco.