martes, 27 de enero de 2015


Planta y cabecera de la Catedral de Jaca

La Catedral de San Pedro de Jaca (provincia de Huesca, Aragón, España), es una de las construcciones más características y antiguas del románico en España. Comenzó a construirse casi al tiempo que la de Santiago de Compostela en el último cuarto del siglo XI como sede episcopal y cabeza del Reino de Aragón por iniciativa del rey Sancho Ramírez que había obtenido el vasallaje vaticano tras su viaje a Roma en 1068, a resultas del cual le fue concedida la sede episcopal. La catedral de Jaca se construyó entre el 1077 y el 1130. La catedral de Jaca ha suscitado grandísimas controversias sobre la fecha de edificación. Para algunos autores se trata de un edificio de fechable en el año 1063. Para otros habría que retrasar su construcción en una o dos décadas. Sea como fuere, se trata de uno de los primeros edificios españoles (si no el primero) en ser levantado según criterios plenamente apegados al estilo internacional o francés (segundo románico). En fin, que desde el inicio de la catedral de Jaca todo fueron titubeos y probatinas. De entrada se plantea un edificio lombardista de similar estilo a Obarra, luego se varía y se orienta hacia algo parecido a San Pedro de Siresa o Iguacel.. Por fin la tercera y definitiva variación en la fábrica del templo sucede cuando el ábside sur se halla edificado hasta un metro de altura. El protojaqués da paso a un decidido arte jaqués. La catedral de Jaca, además de ser referencia por su arquitectura, lo es en cuanto a su rica y variada decoración escultórica en capiteles, ménsulas, metopas, muros y basas.

La planta del templo es basilical de tres naves, de las que la central es más ancha y alta que las laterales, permitiendo de este modo abrir óculos en el muro de la nave central y por encima de las laterales para iluminar su interior. Un elemento destacable de su interior es la alternancia de soportes circulares y cruciforme.

El proyecto inicial era muy ambicioso. Se comienza a construir en piedra bien cortada por la cabecera y por los pies, al mismo tiempo. Posee tres naves, separadas por pilares cruciformes con medias columnas adosadas, que alternan con columnas; los capiteles son de origen corintio. Sobre los soportes, arcos formeros de medio punto, doblados. El transepto no se sobresale en planta. La cabecera presenta tres ábsides semicirculares precedidos de tramos rectos. El ábside central fue derribado y prolongado en 1790 para acoger el coro.

Se establecen dos accesos, en el lateral derecho (lado de la epístola), y a los pies. Éste se abre a un profundo pórtico de dos tramos abiertos lateralmente con arcos de medio punto (actualmente cegados). Sobre este atrio se levantará una torre campanario, ya en el siglo XV.

En su origen se cubren con bóveda de horno los ábsides; con bóveda de cañón los tramos inmediatos, el transepto y el atrio o pórtico; y el crucero con una interesante bóveda hemiesférica sobre trompas abocinadas. Cuatro arcos de perfil rectangular parten de ménsulas de rollos situadas en el centro de cada lado del octógono, y se unen en el centro. Parece inspirarse en modelos musulmanes y mozárabes del siglo X.

Posiblemente debido al traslado de la capitalidad a Huesca, se dotó a las naves central y laterales con una cubierta de madera. En consecuencia no fue preciso construir contrafuertes para reforzar los muros. Las actuales bóvedas de crucería son de 1520-30 (laterales) y 1598-1601 (la central). Las modificaciones posteriores también han alterado la iluminación interior.

En el exterior de la cabecera sólo se conserva el ábside lateral derecho, con una ventana enmarcada por dos columnas que sostienen una arquivolta envuelta por otra exterior con el característico ajedrezado jaqués. El conjunto se enmarcaba en dos columnas mayores sobre pilastras. La verticalidad de estos elementos se compensa con tres impostas ajedrezadas: en la base de la ventana, en el arranque del arco, y en la cornisa. Ésta se apoya sobre ménsulas con motivos geométricos y cabezas de animales, separadas por metopas con figuras reales o imaginarias.

La portada occidental presenta un único ingreso con las características columnas y arquivoltas. El tímpano, en mármol, posee un gran valor simbólico. Presenta un crismón trinitario flanqueado por dos leones. Una serie de textos grabados invitan al arrepentimiento. La portada meridional está más alterada. La lonja que le antecede es posterior, aunque reaprovecha siete capiteles románicos prodentes del primitivo claustro.

 

En cuanto a los elementos característicos del románico, podemos observar Los capiteles, ménsulas y metopas reciben decoración figurada con escenas de la Biblia o incluso algunas fantásticas o de la vida cotidiana de gran calidad procedentes de al menos dos manos diferentes, mientras que en los muros o basas es más bien geométrica, bolas situadas en las basas o el conocido ajedrezado jaqués que decora gran parte del edificio. Estos dos elementos originarios del arte románico jaqués se pueden apreciar a lo largo del Camino de Santiago, lo que muestra la influencia que ejerció a lo largo de esta ruta de peregrinación.

En la puerta lateral de la catedral se encuentra tallado el patrón de una unidad de medida denominada vara jaquesa (medida de la época medieval equivalente a 77 cm). Esta unidad se utilizaba durante la Edad Media en el mercado ubicado en la plaza de la catedral para medir longitudes, y dicha unidad métrica fue usada en todo Aragón.

También podemos observar la técnica del ajedrezado jaqués que es un tipo de ornamentación basado en pequeños cilindros alineados que se encuentra en edificios románicos, tanto en frisos como arquivoltas de puertas y ventanas. Es similar al friso de rolleoo de rodillos, empleado en el románico normando, pero en ese caso los cilindros alternan con áreas planas.

Este tipo de decoración es típica del románico de Jaca, en cuya catedral se empleó con profusión. Desde Jaca se extendió por el Camino de Santiago hacia el oeste de la Península Ibérica. Ejemplos son el monasterio de Leyre, las iglesias de San Martín de Frómista, San Isidoro de León, Santo Tomé de Zamora o la misma catedral de Zaragoza.

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